“Estar en la zona” es estar en lo más profundo del Elemento. En la zona vivimos el momento, nos perdemos en la experiencia y damos lo máximo de nosotros mismos.
Estar en la zona proporciona una sensación de libertad y autenticidad, así como de autoconciencia. El tiempo tiende a pasar más rápido, con mayor fluidez. Las ideas aparecen más rápidamente.
En su obra Flow, Mihaly Csikszentmihalyi expone que el aspecto clave de una experiencia óptima es que es un fin en sí misma; la actividad se vuelve inherentemente gratificante incluso si en un principio se emprendió por otras razones.
Las actividades que nos gustan nos llenan de energía incluso cuando estamos agotados físicamente. Mientras estás conectado, recibes más energía de la que gastas. Esta es una de las claves del Elemento.

Por eso, Ken Robinson destaca que estar en la zona es una experiencia poderosa y transformadora.
Además, este estado de “fluir” con la experiencia no sólo nos “enchufa” a nosotros mismos. Al conectar con nuestra energía nos abrimos más a la energía de otras personas. Cuanto más vivos nos sintamos más podremos contribuir a la vida de los demás. Cuando estás inspirado tu trabajo puede inspirar a los demás.
Cuando una persona se encuentra en la zona se alinea de modo natural con una forma de pensar. Se produce una total inmersión que hace que el tiempo no se sienta de la misma forma.
Ya hemos dicho que la inteligencia de cada persona es diferente; todo el mundo tiene una forma única e incomparable de encontrar el Elemento. Pues bien, este estado de conexión que se da cuando estamos en la zona es un indicador del camino al Elemento.
Si pudiera hacer lo que quisiera, si no tuviera que preocuparme por ganarme la vida o por lo que los demás piensen de mí, ¿qué me gustaría estar haciendo?
Basado en Ken Robinson y Lou Aronica. Editorial Random House Mondadori (2009)