Mitad y mitad, o cómo ser ecuánime con el Cisne Negro

Estamos expuestos a lo improbable sólo si dejamos que éste nos controle. Uno siempre controla lo que hace; hagamos, pues, de ello nuestro fin

  • Disponer de muchos datos no proporciona confirmación, pero un solo ejemplo puede desconfirmar. Soy escéptico cuando sospecho una aleatoriedad desmedida, crédulo cuando entiendo que la aleatoriedad es suave
  • La mitad del tiempo soy hiperconservador en la dirección de mis propios asuntos; la otra mitad, hiperagresivo
  • Me preocupan muy poco los pequeños fracasos, pero mucho los grandes y potencialmente terminales
  • Toma de decisiones: soy muy agresivo cuando puedo quedar expuesto a Cisnes Negros positivos, cuando un fracaso sería de escasa trascendencia, y muy conservador cuando estoy bajo la amenaza de un Cisne Negro negativo [estrategias convexas]
  • Valor de la elegancia y la estética en la conducta, sensación de ostentar el control de mi tiempo, mis planes y mi vida [Freedom]
  • Me resisto a correr para seguir cualquier plan preestablecido (ej. no correr para coger el metro). Perder el tren sólo produce dolor al que corre para cogerlo
  • No ajustarse a la idea de éxito que los demás esperan de uno sólo es doloroso si eso es lo que se anda buscando –> colocarse por encima de la febril competitividad de la vida moderna y de la jerarquía, no fuera de ellas
  • Uno tiene mucho más control de su vida si decide por sí mismo y según su criterio
  • Dejar un trabajo bien pagado por decisión propia resulta más beneficioso que la utilidad del dinero al que se renuncia
  • Rechazo y desdén previos. Seamos el que dimite, si tenemos agallas para ello
  • Estamos expuestos a lo improbable sólo si dejamos que lo improbable nos controle. Uno siempre controla lo que hace; hagamos, pues, de ello nuestro fin [Freedom]
  • Tardamos muy poco en olvidar que el simple hecho de estar vivos es un elemento de extraordinaria buena suerte, un suceso remoto, una ocurrencia del azar de proporciones monumentales. Dejemos de preocuparnos por menudencias, dejemos de mirarle los dientes al caballo regalado: recordemos que somos un Cisne Negro

Basado en Nassim N. Taleb. El Cisne Negro. Editorial Penguin Books (2007)