Serie L7H (vii) – Quinto hábito: procurar primero comprender, después ser comprendido [BdN]

Este post forma parte de la serie “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva” del Bloc de Notas de INSPIRATTIO, que recoge nuestras anotaciones acerca de la obra de Stephen Covey. Accede al resto de entradas de la serie aquí.

Si los hábitos 1º, 2º y 3º conducen a la conquista de la “victoria privada”, los hábitos 4º, 5º y 6º constituyen lo que Covey denomina “victoria pública”.

El punto de partida del quinto hábito es la constatación de que a menudo no nos tomamos el tiempo necesario para diagnosticar, para empezar a comprender profunda y realmente el problema, antes de prescribir. Covey lo ejemplifica con el símil del oculista que pretende que el paciente vea con las gafas que él mismo lleva.

CARÁCTER Y COMUNICACIÓN

Otra de las grandes ideas de la obra: la aptitud para la comunicación (escribir, leer, hablar y escuchar) es la más importante de la vida. Covey constata, no obstante, que, así como se nos enseña a escribir, a leer y a hablar, no se nos enseña a escuchar. Si hay adiestramiento en la escucha, éste se basa generalmente en la ética de la personalidad, no del carácter.

La tesis fundamental del quinto hábito es que para ser efectivo en el hábito de la comunicación interpersonal, la técnica no basta. Hay que desarrollar la capacidad para la escucha empática, basada en el carácter, que genera apertura y confianza.

ESCUCHA EMPÁTICA

Basta observar a nuestro alrededor mínimamente para darse cuenta: la mayor parte de las personas no escuchan con la intención de comprender, sino para contestar.

Covey establece cinco niveles de escucha: 1. Ignorar; 2. Fingir; 3. Escucha selectiva; 4. Escucha atenta; 5. Escucha empática. Esta última consiste en escuchar con la intención de comprender. A través de la escucha empática se escuchan los sentimientos, los significados; se escucha la conducta. Cuando uno escucha con empatía a otra persona, le proporciona aire psicológico.

Aristóteles, el padre de la Retórica, estableció los tres pilares de la comunicación persuasiva: logos, ethos, pathos:

  • Logos es la razón, la lógica, el sentido que el mensaje tiene para el interlocutor
  • Ethos es la credibilidad del comunicador, su reputación: quién es y qué transmite
  • Pathos es la emoción que el comunicador produce en el interlocutor, la conexión emocional

La mayoría de las personas van directamente al logos; tratan de convencer a los otros de la validez de la lógica sin considerar antes ethos y pathos.

Volviendo al equilibrio P/CP, Covey destaca que no se puede tener CP interpersonal si las personas con las que uno se relaciona no se sienten realmente comprendidas.

PROCURAR SER COMPRENDIDO

Saber ser comprendido, la otra mitad del quinto hábito, es igualmente esencial para alcanzar soluciones “ganar / ganar”.

En el cuarto hábito definíamos la madurez como el equilibrio entre coraje (propio) y consideración (por el otro). El quinto hábito requiere también un alto grado de madurez, ya que procurar comprender requiere consideración, y procurar ser comprendido requiere coraje.

 

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